Por Lidia
Coronado
En una pantalla gigante se
despliega una imagen del calendario Maya, se puede leer:
¡Lleve su calendario
Maya!
¡Lleve su calendario!
No pierda la oportunidad
de participar en el fin del mundo.
Este 21 de
Diciembre ¡Usted, sí usted, no puede ser el único que no tenga su calendario!
¡No habrá otra
oportunidad, según los Mayas, no habrá otra ¡
Hoy 2 por el precio
de 1.
Estaba muy confundido, miraba
a todas partes y veía gente que caminaba muy rápido. Hombres con maletines,
mujeres con sus hijos tomados de las manos parecen no saber a dónde ir.
Bajó en Trafalgar Square. En
una gran marquesina se podía ver un gran medallón que recordaba haber
visto en otra parte, posiblemente en un libro de historia o una revista, en
letras doradas se podía leer: “Coca Cola te invita al fin del mundo”. “Coca Cola tu último
recuerdo”, esta frase escrita en diferentes idiomas.
Pensó en un gran espectáculo,
Londres es así, como Nueva York, todo lo celebran a lo grande, seguro que es
una nueva película, o un gran musical. Que despliegue. ¡Eso no pasa en
Luxemburgo! Sonrió dejándose llevar por sus pensamientos hasta su casa, donde todo
es más tranquilo, más lento.
En ese momento un hombre que
parecía una especie de sacerdote con un folleto en la mano se le acercó y le
dijo: ¿Está usted
preparado? ¿Ya realizó su última confesión? El juicio final está cerca, ¡el 21
de diciembre!, no hay tiempo que perder. No lo deje pasar. La iglesia de los
santos de los últimos minutos, le ofrece por una módica suma, un alma
purificada y una entrada segura al cielo, un puesto en balcón central al lado
de Dios padre.
Se detuvo por un segundo, tomó
el folleto y le dijo en un inglés con un fuerte acento alemán: no hablo bien
inglés, en este momento voy rumbo al Metro para ir a aeropuerto, no
estaré en la ciudad para la fecha. El sacerdote le hizo la señal de la cruz
mientras lo veía alejarse por una de las entradas del subterráneo.
Sobre los edificios ya se veía
un cielo muy rojo y una ola de dimensiones indescriptibles entraba por
las calles de la ciudad, según lo cuentan algunos registros encontrados en
piedras y documentos, bastante bien conservados, en una cueva bajo las aguas en
el mar del norte en lo que llamaban Europa por allá entre 2012 y 2021.
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