miércoles, 7 de agosto de 2013

Anunciados ganadores del concurso de cuentos por 4to aniversario del Taller de Escritura Creativa






-[El tema del concurso del 2013 fue el Camino de Santiago]-

Caracas, agosto de 2013. (De pauta).-  Se anunciaron los ganadores del concurso por el 4to aniversario del Taller de Escritura Creativa de Joaquín Pereira cuyo tema fue el Camino de Santiago.

El ganador del primer premio fue María Teresa González Jaime por su historia Hermanos del camino. Se hizo acreedora a: un fin de semana para dos personas  -incluye hospedaje y desayuno- en la posada Hacienda Vieja en Galipán, El Ávila, Caracas; combo de la Casa Úslar Pietri: Libro, franela y bolso; estuche de 9 bolígrafos de Maped; 40% de descuento en un Trailer Book tipo Silver o descuentos especiales en las otras gamas, de Trailer Book Factory; y 50% de descuento en un nivel del Taller de Escritura Creativa online.

El segundo lugar fue otorgado a Jacz Nil Admirari por su cuento El camino y ganó una cámara fotográfica compacta; combo de la Casa Úslar Pietri: Libro, franela y bolso; y estuche de 9 bolígrafos de Maped.

En tercer lugar se encuentra la historia escrita por Eglée González Lobato, titulada Búmeran. Recibe un ejemplar del libro Leyendas del Camino de Santiago, de Juan García Atienza; combo de la Casa Úslar Pietri: Libro, franela y bolso; y estuche de 9 bolígrafos de Maped.

Como mención especial se le entregará un bono de 1000Bs. en productos de Liquiliqui.com a Lidia Coronado por su cuento Un milagro cada día.

La decisión fue tomada por los miembros del jurado: la periodista y editora Isabel Lessmann y el periodista Joaquín Pereira.  Gracias a Bubok.es se publicó el libro recopilatorio de las historias participantes en el concurso.

Joaquín Pereira es periodista graduado en la Universidad Central de Venezuela; ingeniero en computación por la Universidad Simón Bolívar; realizó estudios de postgrado en comunicación social por la Universidad Católica Andrés Bello; es locutor y se ha formado como fotógrafo documentalista en el Taller de Fotografía de Roberto Mata.

El Taller de Escritura Creativa busca generar en sus participantes hábitos que le servirán para crear textos cada vez más elaborados y atractivos. Se fomenta la creatividad y se tocan aspectos de redacción y ética.
Está dividido en tres niveles, en el 1.0 se aclaran dudas y se fijan los principales conceptos, el nivel 2.0 presenta pautas más exigentes y el nivel 3.0 sirve para elaborar un proyecto de mayor aliento.
FIN/JK

Veredicto del jurado - Concurso TEC 2013: 4to aniversario

Quienes suscriben, Isabel Lessman – periodista y gerente editorial-, y Joaquín Pereira – escritor, periodista y fotógrafo -, como miembros del jurado del concurso aniversario del Taller de Escritura Creativa, luego de haber analizado los cuentos recibidos, siendo una totalidad de 12 participantes y 15 historias, se deliberó en función del tema escogido para la ocasión – 21 de diciembre de 2012-, la originalidad de la creación y su redacción y se decidió premiar de la siguiente manera:

Premio general 1:
Todos los participantes ganan 50 Bs. de descuento en el taller por cada cuento entregado.


Premio general 2:
Se publicará un libro recopilatorio de los cuentos participantes por medio de http://www.bubok.es/. Además de mostrarlos en el blog http://concursotec.blogspot.com/

Mención especial: 1000 Bs. en productos de Liquiliqui.com es:
Un milagro cada día por Lidia Coronado.



Premio 3:  Libro Leyendas del Camino de Santiago, de Juan García Atienza + Combo de la Casa Úslar Pietri: Libro, franela y bolso + Estuche de 9 bolígrafos de Maped.
Búmeran por Eglée González Lobato.
Premio 2:  Cámara fotográfica compacta + Combo de la Casa Úslar Pietri: Libro, franela y bolso + Estuche de 9 bolígrafos de Maped. 
El camino por Jacz Nil Admirari.

Premio 1:  Fin de semana para dos personas (incluye hospedaje y desayuno) en la posada Hacienda Vieja en Galipán, El Ávila, Caracas + Combo de la Casa Úslar Pietri: Libro, franela y bolso + Estuche de 9 bolígrafos de Maped  + 40% de descuento en un Trailer Book tipo Silver o descuentos especiales en las otras gamas, de Trailer Book Factory + 50% de descuento en un nivel del Taller de Escritura Creativa online.

Hermanos del camino por María Teresa González Jaime

Listado de escritores participantes
  1. Beatriz García
  2. Jacz Nil Admirari
  3. Manuel A. Hernández Giuliani  
  4. Alberto Antonio Vásquez Indriago
  5. Lidia Coronado
  6. Guillermo Blanco Galeano
  7. Eglée González Lobato
  8. María Teresa González Jaime
  9. Andrés Scherer
  10. Natasha Salgado
  11. Gabriela Martin
12.  Víctor Duarte

Listado de cuentos participantes
1.      Una promesa por Beatriz García.
2.      El camino por Jacz Nil Admirari.
3.      El viejo y la máquina por Manuel A. Hernández Giuliani.
4.      Finisterre por Alberto Antonio Vásquez Indriago.
5.      Un milagro cada día por Lidia Coronado.
6.      Anastasia por Guillermo Blanco Galeano.
7.      Búmeran por Eglée González Lobato.
8.      Hermanos del camino por María Teresa González Jaime.
9.      Rayo de luz por Andrés Scherer.
10.  El camino al cambio por Natasha Salgado
11.  Ampollas en los pies por Gabriela Martin.
12.  Otro Camino por Víctor Duarte.

Atentamente,

Joaquín Pereira, Director  del Taller de Escritura Creativa

@Joaquin_Pereira - 0058 4125713821 - http://tallerdejoaquinpereira.ning.com/

martes, 16 de julio de 2013

Otro camino

Por Víctor Duarte

Cuando el día se deja cubrir por una sombra para convertirse en noche  comienza un joven la peregrinación de uno de los retos más grandes de la tierra. El camino de Santiago era una tradición que abarca muchos años de historia.

John, joven de diecisiete años decide comenzar este recorrido. Él, estudiante de artes en una ciudad no tan común como lo era Caracas, decide comenzar un viaje para realizar su peregrinación concebida por su perspicaz idea de adentrarse en insólitas aventuras.

Decide emprender ese viaje a raíz de todos sus problemas, discusiones con sus padres, problemas con su pareja -la cual ya no lo era más-, entre otros problemas existenciales que él tenía.

Buscaba un escape del mundo, saber que la única libertad y paz que quería se encontraba hallándose a él mismo. John, tras llegar a España, después de sus nueve agotadoras horas de vuelo, llega a un hostal en el cuál descansará hasta que salga el sol que lo despabile para comenzar su recorrido al día siguiente.

Al llegar a su habitación, no tuvo más que hacer que acostarse a dormir de una vez. Se levantó al día siguiente, alertado por ese fresco olor que se percibía en las mañanas de París, decidido a emprender su viaje con destino a Galicia comenzando así su propio monólogo, sin más carga que su diario y una botella de agua.

Viendo nuevas caras y nuevos ambientes va describiendo su historia con un papel y un lápiz, comenzó a describir su vida y sus problemas sabiendo que sólo así los lograría superar.
Escribió hasta que se desahogó por completo, criticando a la vida y al comportamiento indebido que inauditamente estúpido iba consumiendo a este mundo de piedra.

Del diario de John:

"(...) No sé si esté bien buscarle cada uno de los defectos a esta sociedad de mierda, son simplemente inacabables. La avaricia que hace que cada uno viva en una eterna competencia es lo que nos tiene así, querer ser siempre el mejor en todo, esa imagen pusilánime que no es más que un miedo a que no noten nuestra ausencia. Desde que cada ser humano nace es concebido con un cáncer llamado egoísmo el cual nos va matando poco a poco alterando nuestro ciclo de subsistencia pasando así de vivir a sólo existir."

domingo, 7 de julio de 2013

Ampollas en los pies

Por Gabriela Martin

La peregrinación hasta la catedral de Santiago de Compostela es un camino largo y agotador. Miles de personas recorren la ruta cada año, por fervor religioso, turismo, o reflexión; Sebastián, en cambio, tiene sus propias razones. Ha caminado cientos de kilómetros, dormido en hogares ajenos, ha rezado a un dios en el que no cree. Sebastián busca algo indefinible, sin forma, no sabe si eso que quiere encontrar existe, pero sabe que es importante, mucho más importante que los frascos de Rivotril escondidos en su alacena.

El joven caminaba por los calles de tierra de la pequeña aldea, a solo un par de días del final del recorrido. Entró a un pequeño albergue y se acercó a una improvisada recepción para que se le sellara su credencial. Se sentó en un mullido sillón y se descalzó, una nueva ampolla había nacido en la planta de su pie. De un pequeño botiquín que cargaba sacó hilo y aguja y los introdujo con cuidado drenando el líquido; el hilo dejaba la piel abierta, permitiendo un flujo constante, evitando que se formara nuevamente la molesta herida.
En tres días llegaría a la ciudad de Santiago de Compostela, y, si tenía suerte, encontraría lo que había perdido. Sebastián quería encontrar desesperadamente una razón para no tomar un largo trago de vodka acompañado de una decena de fármacos; parecía una salida fácil, pero tenía miedo.

Tres días después, un 25 de julio de 1999, una multitud expectante esperaba que se abrieran las puertas de la catedral. Las magnificas puertas se abren lentamente ante sus ojos, y mientras camina a lo largo de la nave principal, el olor a incienso invade la inmensidad de la estructura.  El impulso que lo había guiado hasta ese lugar hace que alce la mirada sobre el altar y asombrado observa a las criaturas de fuego mirarle desde las alturas. Son inmensas y distantes, pero cobran vida ante sus ojos, no ha recorrido solo el camino, ellas también tienen ampollas. Sebastián no sabe si esto es lo que tanto buscaba, pero ya no piensa en el vodka ni el Rivotril, y los ojos le escuecen aun más que las ampollas hiladas; su fuego lo impulsa hacia adelante, y frente a un pequeño mundo hecho de oro, Sebastián se sienta y finalmente llora.

El camino al cambio

Por Natasha Salgado

José es un hombre de creencias fuertes que deseaba un cambio en su vida y siente que la mejor manera de lograrlo es hacer el camino de Santiago.

-José, ¿llevas todo lo que necesitas?- pregunto su esposa antes que el suba a su carro vía al aeropuerto. Él es venezolano y un hombre trabajador.

-Si Juana- le responde cerrando la maleta, preparado para irse. Luego de despedirse de su familia llama a un taxi que lo lleva rumbo al aeropuerto. Al llegar hace el Check-in y después a esperar su avión.

La espera terminó, subió a su avión y fue rumbo a Francia. Al llegar paso lo noche en una pequeña posada y al día siguiente tomo su mochila y partió rumbo al camino.

Cuando llego al lugar comenzó su caminata; lleva en su mochila todo lo necesario para el largo viaje que le esperaba. Al comienzo estaba muy entusiasmado pero conforme pasaban las horas y los metros José empezó a sentir el peso de lo que llevaba.

Durante uno de los pasajes de viaje se consiguió con un hombre de nombre Lucky que le conto que le había pasado de todo: lo habían robado y perdió todo lo que tenia, menos la ropa que llevaba puesta, además ese día llovía y no encontró un lugar donde refugiarse; al oír esto José conmovido por la mala suerte de él hombre le permitió pasar esa noche y compartir con él un cuarto en el albergue donde el pasaría la noche.

Luego del descanso comenzaron de nuevo su camino y con el paso del día ellos conocen a un hombre atrapado en un árbol: - ¡Por favor ayuda!- les grita el sujeto.

Ambos con todas sus fuerzas lo logran ayudar a salir de esa incómoda situación. El les explica que en un ataque de ira su novia lo empujo allí y se fue dejándolo así desde las 5:00 de la mañana, su nombre es David. El logró limpiarse las hojas y decidió acompañarlos.

Unos metros más adelante fue conociendo a varias personas que se le añadieron; y siempre falta uno por llegar mientras pasan las paradas. Una mujer necesitaba una cámara y él se la prestó y al final se la regaló pues vio que la mujer de verdad la necesitaba.


Al final del camino él se dio cuenta que había cambiado, en este camino que vivió por días conoció gente maravillosa; Lucky al final recupero sus cosas y David perdió una novia pero gano dos amigos por correo.

Rayo de luz

Por Andrés Scherer

Oskar, un joven de casi diecinueve años nacido en Múnich, quería descubrir ciertas cosas acerca de la rareza humana y a lo que ella comprendía. Después de una larga y consistente lucha por un amor, Oskar intentó descubrir qué había pasado. Decidió que la mejor manera de analizarlo era haciendo una caminata o viajando a un lugar como los Alpes suizos, donde la tranquilidad predominaba. El camino de Santiago había sido un pasaje muy recomendado por su padre durante mucho tiempo, pensó que en él conseguiría lo que buscaba.

Quizás ahí encontraré mis respuestas, un gran lugar para poder pensar.

Oskar emprendió su viaje comenzado desde Múnich y siguiendo la ruta para llegar a Santiago de Compostela en España. Berna, Lyon, Pamplona y Ponferrada fueron alguna de las localidades del viaje de Oskar. Aunque solamente al llegar al Ponferrada –faltando pocos kilómetros para finalizar la caminata- fue que el joven comenzó a pensar. Fue sólo para que los pensamientos no se desviaran con el hablar de alguien más.

Tanto lo intenté y tanto que resistí para nada. Quizás ella no era la indica pero quizás sí. Si tan sólo me quedara con lo que pudo pasar necesitaría muchos viajes… así que es lo que es y no lo que pudo ser. Me pregunto: ¿Por qué peleamos? ¿Por qué siempre hay una constante lucha o meta dentro de nosotros? ¿Es que acaso no podemos vivir la vida sin luchar? Me encantaría poder dejar de esperar y conseguir. Pero poco a poco me di cuenta que lo que fácil vino… fácil se irá, así que las cosas difíciles son las que más durarán. Tampoco debería haber una matanza por conseguir el amor, se supone que es algo bello ¿no? Pues la verdad no lo sé… yo la fui a buscar y ella ni se asomó. Los hombres deberían vivir más relajados y sin importar lo que podría pasar pero pocos se dan cuenta de ello.

Oskar se adentraba a una telaraña de pensamientos que lo confundían más de lo que ya estaba. No sabía qué decidir o qué hacer.  Al parecer, esa “derrota” le había causado un daño el cual no sabía despejar para volver a comenzar. Tenía que olvidarlo porque si una oportunidad con otro nuevo amor se desvanecería a causa de la siniestra cicatriz jamás comenzaría de nuevo.

Es tan complicado olvidar después de lo mucho que dolió. Se ha tornado una maniobra heroica el cerrar esta herida que ella ha causado. Tiempo al tiempo es lo que dicen y es lo que tendré que dar. ¿Y qué tal si dejo de luchar y espero? Quizás algo maravilloso llegue a mí, quizás algo bueno pase, pero nunca he sido de los que espera sino más bien de los que busca…

Entonces un hombre de gran barba blanca, imponente físico y de un aroma a café con avellanas lo detuvo y le dijo “No te presiones hijo, no te presiones…”, casi tocado por un rayo de luz.

Hermanos del camino

Por Mate González Jaime

Primero de abril. Seis de la mañana. Inicio el Camino de Santiago. Voy con mi hermano Pancho… La tensión de mi vida junto a él pesa más que todo el morral: son años de reproches y ese gusto por decirnos palabras hirientes… y ahora, compartiremos el Camino. Jugarreta de la vida que ambos coincidiéramos en Ponferrada para emprenderlo.

El primer día caminamos diez kilómetros. La mochila pesó mucho, me duelen los pies. Pancho habló poco, sólo para reclamar que me quejaba mucho, que cómo se me ocurre venir sin entrenar, que seguro llevo un montón de cosas inútiles en la mochila - es cierto, pero jamás lo admitiré-. Me tomé varias pastillas al llegar al hostal y decidí dormir. No sé qué hizo Pancho.

Día 2. Huele a tierra mojada porque llovió, todo el camino está lleno de barro y hace más difícil la caminata. Pancho va tarareando, creo que está de mejor humor y ya se acostumbra a mí. Yo hablo sola. Tanto silencio me apabulla. Él a veces me responde. Sigo quejándome, estoy cosechando unas lindas ampollas. Pancho tiene razón pero no se lo diré: traerme dos desodorantes, dos frascos de perfumes y una caja de chocolates no fue una buena idea.

Día 4. No quiero reseñar qué pasó el tercer día. Pancho y yo peleamos. A medida que la discusión se tornaba más hiriente, la mochila pesaba más y más. Tengo los pies llenos de ampollas. Dejé en el hostal un desodorante y un perfume, compartí los chocolates con otros peregrinos y le di varios a Pancho. El día amaneció precioso, mi hermano saca un chocolate, lo engulle y sonríe. Caminaremos en silencio, nos va mejor así.

Día 5. Muchas ampollas. A Pancho le está doliendo la rodilla. Primera vez que me lo dice. Le di unas pastillas y le recordé de los chocolates. Se alegró. Me quejo menos, Pancho tiene razón, debo hacerle más honor a mi nombre: Valentina. Llovió muchísimo y me resbalé. Me caí y me raspé la rodilla. Lloré pero Pancho se portó de lo mejor, todo un hermano mayor. ¡Me cargó la mochila hasta el hostal!

Día 6. Amanecí mejor. Caímos rendidos del cansancio y mutuamente nos curamos las ampollas. Pancho curó mi raspón en la rodilla y fui valiente cuando me puso el merthiolate. El camino es un poco empinado porque estamos cada vez más cerca. Pancho está conversador, me cuenta de mis sobrinas, de sus proyectos de vida, de por qué decidió emprender este viaje. Le conté de mi trabajo, del último amor y Pancho me dijo: “ese tipejo no te merece, menos mal que lo dejaste”. Yo no sabía si reírme de su papelón de hermano mayor celoso o correr a abrazarlo por ser tan cuchi. Primera vez que conversamos durante la cena. Hablamos de la infancia y sin reproches.


Día 7. Seis de la mañana. Hoy es el último día. Estamos enfocados en llegar a Santiago. Hoy vamos en silencio, con la solemnidad del último día. ¡Llegamos! Al ver la Catedral, Pancho me tomó de la mano como lo hacía cuando me llevaba al colegio. Al terminar de subir las escaleras de la Catedral, lloramos y nos fundimos en un profundo abrazo. En una sola voz nos dijimos “Te amo, hermano. Gracias”.